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Ácaros

¿Qué son los ácaros?

Los ácaros son pequeños artrópodos microscópicos con un tamaño comprendido entre 0,25 y 0,35 micras. Tienen un ciclo de crecimiento (de huevo a adulto) de 25 días a 25º C. Existen casi 50.000 especies descritas, y se estima que existen entre 100.000 y 500.000 especies que todavía no han sido clasificadas. Para su crecimiento resulta óptimo a una temperatura de 20-30ºC y una humedad relativa de entre el 70-80 por ciento, siendo la humedad el factor más importante que determina el grado de infestación acarina.

Alergias

Los excrementos de los ácaros y los ácaros muertos son los factores desencadenantes más comunes de la alergia perenne y de los síntomas del asma; se dispersan en un polvo fino que es inhalado por los habitantes del recinto donde se hallan. Los ácaros del polvo, que son los que se hallan en los entornos domésticos, se encuentran por toda la casa. En las habitaciones los ácaros se alimentan de escamas de piel humana o animal. Una persona desprende un total aproximado de un gramo de piel al día. Dentro de las casas, se ubican en las sábanas, edredones, almohadas, alfombras, cortinajes, muebles blandos, peluches y colchones. Los sofás y los colchones, debido a la profundidad de su relleno, retienen mucha humedad y son un excelente microhábitat para la fauna acarina. En estos, los ácaros encuentran los tres factores que necesitan: humedad y calor (procedente de la transpiración del paciente cuando duerme), y comida (escamas de piel humana). Se desenvuelven en condiciones óptimas con temperaturas superiores a 20 °C y humedades comprendidas entre el 70 y el 80 por ciento. En altitudes superiores a los 1.100 m sobre el nivel del mar los ácaros dejan de tener buenas condiciones de vida. A esto se debe que las regiones montañosas se hayan considerado desde siempre lugares para combatir las alergias y el asma.

Los excrementos de los ácaros están dentro de las fibras de los tejidos que se tengan en la casa y van cayendo en pequeñas partículas. Estas partículas flotan luego en el aire y resulta inevitable respirarlas. Eso es lo que ocurre cuando usamos un aspirador convencional. Al estar expuestos a grandes concentraciones de polvo casero, aumentamos el riesgo de sufrir alergias. En los niños estas alergias pueden hacer que aumente el riesgo de sufrir, posteriormente, enfermedades como el asma.

Viven entre dos y tres meses, en los cuales realizan una o dos puestas de huevos, las cuales suelen contener entre 20 y 40 unidades. Los periodos más propicios para la reproducción son la primavera y el otoño.

Los síntomas de la alergia a los ácaros del polvo pueden incluir congestión o goteo de la nariz con estornudos (particularmente en la mañana), picazón y lagrimeo de los ojos, tos, silbido al respirar y enrojecimiento de la piel.

Los alergénicos de los ácaros son bien conocidos. Los antígenos major son Der p1 (D. pteronyssinus), Der f1 (D. farinae) e Eur m1 (Euroglyphus maynei).

Para que se dé una sensibilización a los ácaros, es necesario una tasa de antígeno Der p1 superior o igual a 2 micras por gramo de polvo doméstico. Se calcula que la sensibilización a los ácaros está entre el 10 y el 20 por ciento de la población general; son los responsables de la mayoría de los casos de alergias nasales y asma alérgica perenne. También tienen un papel importante en la dermatitis atópica. Se han descrito algunos casos de anafilaxia por ingestión de alimentos contaminados por grandes cantidades de D. farinae, harinas, pizzas, pescado y legumbres, entre otros.

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